Un intento más para homogeneizar el discurso


En el gobierno evitaron hablar de cepo, sí de "paraguas cambiario", pospusieron el envío al Congeso del proyecto para posponer el pago de bonos para poder consensuar correcciones con la oposición y, de alguna manera, intentar ganar volumen político que asegure la gobernabilidad rumbo a las elecciones del 27 de octubre.

Fiel a su estilo, Elisa Carrió -quien a la tarde ingresó al Patio de las Palmeras fumando, cuando está prohibido pitar dentro del palacio de gobierno-, declaró a la prensa acreditada que las medidas de restricción cambiaria "las hicimos para cuidar a los ahorristas" y aseguró que ella había planteado hacía 4 años -esto es al inicio de la administración macrista- "la obligación para las exportadoras de vender los dólares acá" dentro de un máximo de 5 días hábiles después del cobro, tal como se publicó en el Boletín Oficial.

Carrió, de esta forma, bancó el nuevo cepo cambiario y se mostró confiada en revertir el resultado del 11 de agosto en las elecciones generales. "Tenemos que fiscalizar mejor. Vamos a ganar a menos que algunos nos entreguen", disparó refiriéndose al supuesto corte de boleta que promoverían los intendentes PRO con los candidatos del Frente de Todos. Antes de partir hacia el primer piso de Casa Rosada, jocosa, sentenció que "no tengo miedo de ir presa" en caso que Alberto Fernández finalmente suceda a Macri el 10 de diciembre.

La líder de la Coalición Cívica había llegado poco antes de las 17 a Casa Rosada para participar de la tercera reunión de la mesa de acción política remozada tras la derrota electoral de las PASO. El primero en llegar fue Rodríguez Larreta, al que le siguió Federico Pinedo, Patricia Bullrich, la propia Carrió, Miguel Pichetto, el radical Mario Negri: todos se sumaron a los anfitriones, el presidente Mauricio Macri, Marcos Peña y Rogelio Frigerio.

El cónclave se extendió durante poco más de una hora: un intento más para homogeneizar el discurso en momentos de crisis y, frente a una campaña electoral "corta" -como auguró una espada del oficialismo-, para poder defender la vuelta del control de cambios, una de las banderas que Macri se negó a bajar hasta último momento.

"Que la gente no corra a buscar los dólares depositados porque están, hay que dar un mensaje de tranquilidad. No hay ningún problema de liquidez", dijo Pichetto a la salida del cónclave realizado en el Salón Sur del primer piso de Balcarce 50.

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