LA DINÁMICA DE LA NOCHE HACE QUE A VECES HAYA QUE CAMBIAR LAS ORDENANZAS

El replanteo del marco normativo para la denominada noche venadense, puso en el centro de la escena a los controles de tránsito, en especial aquellos que se montan en cercanía de los lugares de diversión o de eventos masivos.

El objetivo de la gestión municipal es conciliar diversión y seguridad, pero con una ordenanza que se adapte a la dinámica del entretenimiento nocturno. Para tal fin, concejales del oficialismo convocaron a jóvenes y padres, como actores principales, para escuchar propuestas, sugerencias e inquietudes, y a partir de allí elaborar una norma fruto del consenso.

La directora de Tránsito, Natalia Jaureguizahar, explicó los operativos que cada fin de semana se llevan a cabo desde el área a su cargo: “Montamos dispositivos preventivos y de control de alcoholemia. Tratamos de estar en cercanía de lugares donde hay mayor concurrencia de gente. La dinámica de la noche hace que a veces haya que cambiar las ordenanzas, porque quedan retrasadas u obsoletas. El planteo de los concejales es acertado. Me parece muy bien escuchar a los chicos para después no tener que legislar algo inaplicable o que será culturalmente forzado. Esta convocatoria nos parece muy importante y nosotros iremos adaptando nuestro funcionamiento a lo que disponga la noche en cuanto a horarios, lugares y demás”.

En otro renglón, la funcionaria confió que “hoy los boliches bailables y pubs no representan los mayores problemas, porque los tenemos identificados, sino las previas en casas de familia o fiestas en quintas, que salen de aquello que podemos tener previsto. Lo importante será ver de qué manera podemos regular estas actividades, porque al tratarse de lugares privados dificultan el control”.

“El Municipio busca controlar pero no para que el chico no se divierta, sino para que pueda divertirse de manera segura”, aseguró Jaureguizahar.


Motos al corralón

En tanto, Jaureguizahar hizo referencia a las motos incautadas en los sucesivos procedimientos, por infracciones como falta de documentación o luces, escapes antirreglamentarios, ausencia de freno delantero o, más riesgoso aún, la realización de picadas.

“Cada fin de semana tenemos entre 12 y 15 motovehículos remitidos al corralón, número que aumenta si contamos en los operativos con el apoyo de las fuerzas de seguridad, aunque no siempre lo logramos por la actividad y los horarios de cada una de estas fuerzas”, narró.

En tal sentido, indicó que “no retiramos motos estacionadas salvo que esté presente el conductor, para que pueda notificarse fehacientemente del procedimiento que estamos realizando”.

Por último, aclaró que “montar un operativo tiene ciertos requisitos, respecto al lugar, señalización y permanencia. A veces trabajamos de manera móvil, cuando una situación nos alerta, asistiendo rápidamente con la motorizada para circunscribir el lugar donde se comete la infracción, para tratar de detener a la persona y solicitar la documentación”.