JORGE PINO SOLA-. (ENTRE EL SER Y EL PARECER)


Esta semana, periodistas sin escrúpulos, armaron una falsa noticia sobre mi persona. Otros periodistas, mostrando su impericia en algún caso y su mala fe en tantos otros, no sólo replicaron la nota sino que profundizaron la mentira.

Cuánto tiempo podría pasar para ser víctima de una operación mediática ? Esa pregunta rondaba en mi cabeza de tanto en tanto. Siempre supe que no apartarse de los principios y los ideales de defensa de los trabajadores molestaría a poderosos. Sean políticos, económicos o el "círculo rojo" que fuere.
Y, a pesar de saber que esos riesgos se corren, nunca me aparte ni un centímetro de lo que, convencido, gestiono por los trabajadores que represento. Donde sea. En mi lugar de trabajo, en mi ciudad, en este país, en otras fronteras. El camino siempre estuvo, y lo estará, sembrado de obstáculos para que ello no suceda.
Las convicciones de un dirigente gremial no se dejan en la puerta de ningún despacho empresario, no se negocian en los escritorios de ningún funcionario, no se cambian por otras peores. Las convicciones se fortalecen en la adversidad. Si así no fuera, nunca fueron verdaderamente convicciones. Y se mantienen porque son los que menos tienen los que pierden si, al darme su voto de confianza, los defraudo.
Se que el cuerpo que se juega en este debate es el mío. El apellido que se expone es el de mis padres y el de mis hijos. La imagen es la de mi familia. Cuento con el acompañamiento implícito de mis viejos en los valores morales que me inculcaron. Con la mirada firme de mi familia qué pasó por peores. Con el abrazo inclaudicable de mis amigos. Con el afecto sincero de los trabajadores que represento. Fortalece. Enaltece. Me compromete.

Siempre supe que la esencia de una persona es su SER, esa parte del hombre que solo los más cercanos a él conocen íntimamente. Sin embargo también pienso que, para los que representamos intereses de otros, también debemos PARECER lo que predicamos. Lo que somos. La imagen va atada al ser, aunque escindida de ella. Estos inescrupulosos operadores mediáticos y políticos, al servicio de intereses oscuros, solo atacan con sus miserias la imagen. Nunca el ser. Otra vez. Nunca pueden con el SER. Les será imposible ingresar al tácito pacto de confianza que se cristaliza en cada trabajador que escucho y me escucha, que se refuerza con ese explícito lazo de coincidencias de lucha y objetivos. La CONFIANZA, virtud inapreciable e inalcanzable por los mercenarios del mejor postor, es la mejor herramienta que tengo contra estos ataques.
Podrán hacer creer a muchos que PAREZCO otra cosa. Para su inmensa miserabilidad y desgracia sigo SIENDO el que los trabajadores decidieron bancar. Entre ser y parecer solo pueden atacar la apariencia. Mi esencia está a salvo. Nunca podrán con ella. Es la buena noticia para mí. Es la mejor noticia para quienes me pusieron en este lugar de representación. Para los otros, para los oscuros personajes, la mala nueva es que no lo lograron. Ni lo harán. Sigo siendo el que los molestará con sus convicciones. Sigo enarbolando mis convicciones Sigo en la lucha. Y conmigo, muchos más.

Jorge Pino Sola