El intendente Freyre fijó su postura sobre la rehabilitación de los hogares de asilo

El intendente José Freyre opinó sobre la propuesta de rehabilitar hogares o espacios donde asilar a los niños en situación de vulnerabilidad, tema que enlaza con la Ley de Protección de Niños y Niñas, que derogó el sistema de patronato, llevando al cierre de algunos hogares o al cambio de otros a centros de día.
Sobre el particular, el mandatario venadense se mostró cauteloso en cuanto al aspecto positivo de la reapertura de estos espacios, ya que consideró que se corre el riego de que se convierta en un lugar donde se “depositen” niños y el Estado desligue su responsabilidad en la institución que lo acoge, como ya sucedió en otros tiempos.
“Desde el inicio de mi profesión como psicólogo trabajé en estas instituciones de niñez en Rosario, Buenos Aires y Venado. La institucionalización es un término peligroso y delicado. A veces hay necesidad o se considera que hace falta un lugar donde los chicos puedan estar internados. Y en este punto debemos considerar que la falta de algo como un albergue no es el problema, sino que lo que tenemos que ver es cómo evitar llegar a esa situación”, planteó Freyre.
Asimismo, recordó que en muchos casos estas instituciones se convierten en “depositarias” de niños, “porque el Estado, en todos sus niveles, y el Poder Judicial, internan a un pibe por diversas razones, como un semiabandono de sus padres, y se termina institucionalizando la pobreza, aislando al chico de su familia y dándole un mundo irreal, y superada la minoridad le dan 'el alta' y lo mandan a la calle sin que haya nadie que lo reintegre a un grupo familiar o afectivo”.
“He visto declaraciones en los medios del senador (Lisandro Enrico) sobre este tema, pero no hemos hablado. Creo que la institucionalización de la niñez, de la pobreza, es un tema delicado, y a veces se puede tener la buena intención, pero no hay que perder de vista que el problema no se termina al internarlo, sino que empieza cuando entra a la institución, ya que hay que trabajar rápidamente para reintegrarlo a su entorno, con su familia, y que tenga un futuro. Y el Estado y el Poder Judicial, en la urgencia y ante otras problemáticas, se desliga de ese chico y lo deja a cargo de la institución. Similar caso es el de los comedores, no es bueno que se abran comedores, como Estado tengo que ver qué puedo hacer para que esos niños coman en su casa con sus padres”.
Freyre advirtió que el desafío, aun cuando se siguen abriendo comedores, sin dudas ante una necesidad, es que el Estado analice cómo se hace para que en lugar de apoyar la apertura de nuevos espacios, logre que cada vez vayan menos chicos.
“Mi temor es volver a una etapa que ya habíamos dado por cerrada y empecemos a derivar chicos a las instituciones. Y en este punto reivindico la labor del Hogar Pablo VI, que está trabajando con niños y fortaleciendo las familias; ése es el trabajo que hay que hacer”, sostuvo.