Alberto Fernández y el régimen de Venezuela: crítica tibia y dudoso equilibrio interno

Alberto Fernández suele enojarse con las críticas a su posición sobre Venezuela: dice que no es nueva y que desde hace seis años viene cuestionando el "autoritarismo" de Nicolás Maduro. Hace seis años, precisamente, recibió una delegación venezolana de organizaciones de derechos humanos y tuvo una visión cruda de la situación, que no hizo más que empeorar desde entonces. El reciente informe Bachelet señala un cuadro dramático, oscuro, que –dijo apenas difundido- impondría ocuparse "mucho más seriamente" del tema. ¿Por qué entonces bajarle el tono y seguir hablando de gobierno autoritario, no de dictadura? ¿Señal para la interna con el kirchnerismo duro? ¿Cambio diplomático? En cualquier caso, no sería una discusión académica sino de concepción política.

Se ha dicho mucho en estas últimas dos semanas que todo lo que exprese Alberto Fernández tiene otro valor – mayor potencia y proyección- desde la noche de su imponente triunfo en las PASO. Resta la prueba de octubre, pero quedó a metros de su objetivo presidencial. Lo que dice ya no es sólo ruido de campaña que queda olvidado en la lógica de las "licencias" discursivas de los candidatos. Ocurrió con las aclaraciones sobre el tema de la deuda y el mismo calibre vale para las relaciones internacionales. Dejó de lado los cruces con Bolsonaro y privilegió Brasil. Pero insiste con Venezuela, definiendo una escala que de hecho sería menos grave que una dictadura. Sugiere cambios en materia externa y tiene reflejo interior. Es un dato potente.

Por supuesto, es ineludible el ingrediente de la batalla política local. Ayer mismo, volvieron las críticas desde el oficialismo, pero no sería eso lo que más preocupa al candidato del Frente de Todos. Lo que afirma no se agota en esos cruces. Parece más bien una posición individual y a la vez conversada con quienes serían sus referentes en política exterior, entre ellos –y no solamente- Jorge Argüello. La idea de "gobierno autoritario" es parte de esa visión. Hasta ahí llega: en un difícil equilibrio interno, es difícil que pase inadvertida la posición del kirchnerismo duro, de respaldo al régimen venezolano.

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